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Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

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Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Invitado el 31st Enero 2015, 9:52 pm

James abrió el mapa que hace tiempo sacó del despacho de su padre y buscó, se detuvo en cada Weasley que encontró y sus alrededores. Rebuscó y rebuscó, entre las escaleras, salones, biblioteca, pasadizos y nada. Ningún nombre largo que llamase su atención y eso solo podía significar una cosa, que estaba fuera del castillo. Mejor así, si lo hechizaba podría hechizarla de vuelta sin riesgo a un gran castigo si no los descubrían.  Cerró su mapa y lo dejó escondido en su cuarto, donde podría encontrarlo su primo de necesitarlo y salió rumbo a Hogsmeade.

Ahora la gran pregunta era donde se encontraba porque había varias tiendas, la suerte de James es que ella era  rubia y llamativa y no era una gran ciudad así que no se puso a perder el tiempo una vez que llegó. Miró por los escaparates  que lo permitían, metió la cabeza dentro de las tiendas y preguntó a cuanto estudiante andaba por ahí, en especial a los Slytherin que aunque no le miraron con simpatía cada uno le respondió lo que había visto, si era verdad o no él no podría decir y tampoco se quedó a averiguarlo. Llegó hasta la casa de los gritos cuando un chico de tercero dijo haber visto a la rubia en esa dirección, seguro que las serpientes tenían un ritual de secta y buscaban sitios con tradición para ello.

Entró en la casa de los gritos como si la conociera de toda la vida. Estaba cada vez más vieja y seguramente muchísimo más vieja de lo que sus antepasados lo conocieron, habían unos sillones asquerosos y mucho polvo -¿dónde estás, troll?- susurró para si, caminando despacio por los tablones podridos de la casa para hacer el mínimo ruido posible, sin hacer siquiera un lumus. Escuchó un crujido y anduvo hasta ahí ¿Qué le iba a decir? la había buscado por varias partes para disculparse ya que la noche anterior se había arrepentido bastante de lo que dijo, podrían llamarle débil pero a él no le importaba hacer aquello de hecho estaba más que acostumbrado a hacerlo porque siempre metía la pata en algo. Dobló por un pasillo y la vio -hey- habló para llamar su atención -Estaba buscándote hace mucho, ¿qué haces acá?- cuestionó con el ceño fruncido como si nada hubiese ocurrido entre ellos.
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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Dominique C. Weasley el 31st Enero 2015, 11:08 pm

Si de hablar de lugares extraños se trataba, Dominique tenía unos gustos más que particulares. Mientras muchos preferían zonkos para almacenar dulces, otros las Tres Escobas para beber y pocos el salón de té de Madame Tudipié para sus citas amorosas, Dominique prefería seguir explorando la casa de los gritos. No sabía con exactitud cuántas veces había ido, seguramente dos o tres pero nunca se cansaba, era una especie de curiosidad inexplicable, una que la atraía pero que no tenía fuente. No podía explicar con palabras lo que esa casa causaba a su espíritu aventurero pero lo cierto es que la rubia era conocida por seguir su instinto y como no había alguien que, hasta ahora, pudiera dominarla, hacía lo que quería, así que no fue raro ver la melena platina y el acostumbrado contoneo de caderas de la Weasley dirigirse a la casa encantada mientras frotaba sus manos y las guardaba dentro de un largo abrigo color azul.

No mira a nadie mientras camina, sus ojos brillan y se mantienen fijos en la casa, como si su instinto fuera suficiente para saber el camino, mientras ella iba otros regresaban, seguro con el miedo latente por la sola mirada a la casa tras sus murallas, si supieran que estaba peor que en la época de sus padres seguramente hasta entrarían a dar un vistazo. No había nadie en los alrededores cuando Dominique los pisó con sus botas de invierno —Típico—. Susurra con una leve sonrisa traviesa mientras se detiene por unos segundos y luego sigue su paso, como si el destino pretendiera advertirle y ella pasara de largo su anuncio. En su paso deja atrás un sendero destruido, un pequeño patio con muebles de piedra desgastados y algunos divididos en trozos, una pequeña fuente de la que ya no quedaba nada, sin embargo el invierno no le permitía estar afuera por lo que entra y sacude sus pies despertando el rechinar de la madera. ¿Por qué?, no estaba muy segura, solo se había despertado con ganas de salir del castillo y eso le parecía suficiente para explicar su estancia. La rubia sube al primer piso con cuidado, mantiene su varita en alto con un bajo lumus por mera costumbre. Llega a una habitación pobremente iluminada por una ventana roja, ahí había un piano viejo, una chimenea y lo que parecía ser un mueble y algunas mesas cubiertas, ya la conocía pero por defecto era su preferida. El piano, no teme acercarse bajando la varita, su única defensa, solía tocarlo en casa, su madre tenía uno, aprendió poco pero era su única manera de drenar cuando Vic llegaba de vacaciones y hablaba de las mil cosas que hizo a la vez. Toca una tecla, resuena en la habitación y la rubia jura que levanta el polvo del suelo, suelta una risa y gira sobre su propio eje viendo la habitación con curiosidad. Era hora de buscar otro lugar.

Sale de la habitación, está girando para continuar cuando ve una figura que hace que, inevitablemente de un brinco. —¡Joder!— Mueve la varita que luego de unos segundo ilumina el rostro perfilado de James Potter, eso era lo que faltaba. Había intentado borrar con todas sus fuerzas el recuerdo de la noche pasada, no había buscando pensar en algo que la uniera a todo aquello y hasta estaba en la casa de los gritos para dedicarle un tiempo a sus verdaderos intereses, pero Merlín había sido generoso en poner al mismísimo James en su camino. —¿Buscándome?—. Su ceño se frunce causando unas pequeñas líneas en el centro de la piel de su frente, arruga la nariz como acostumbra y por lo visto su duda es verdadera. —¿Para qué?—. Niega y baja la varita sin responder el motivo de su estancia en la casa, la luz de James era suficiente para ambos. Sabía a lo que iba, o por lo menos lo sospechaba, los Weasley, Potter y toda la familia esperando a que las cosas siempre fueran correctas y estuvieran bien. No le interesaba escucharlo, no quería hacerlo, había sido bastante y quería cortar las cosas lo más rápido posible. Alza una de sus manos antes de hablar y darle la oportunidad a él de intervenir —Olvídalo, se dé que se trata y… no estoy para eso Potter, ayer dijimos todo lo que teníamos que decir.


No todos pueden predecir, muchos se jactan de hacerlo a la perfección pero la verdad es que nadie conoce los rumbos que tomará la vida. Un día estas aquí, otro estás allá, el tiempo puede correr a la normalidad, pero incluso en las mejores situaciones siempre va a haber un segundo, uno solo, donde la historia pueda tomar otro curso.



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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Invitado el 1st Febrero 2015, 2:33 am

Era obvio, ella lo presintió y estaba ahí con orgullo parada frente a él sin querer escuchar las disculpas ¿tan terrible había sido? quizás ni tan terrible y ella solo le había puesto drama para hacerle sentir mal, o incluso ni siquiera le había afectado y solo tenía ganas de orinar, habían mil razones para irse luego de que hablamos, su frio por ejemplo. James sonrió sintiéndose mejor consigo mismo con esas excusas fáciles que de decirlas en voz alta, serían absolutamente ridículas -oh, ¡por favor!- exclamó mirando a otro lado, apuntando con la varita hacia los costados, este era un sitio que conocía gracias a los chicos así que no tenía miedo y no podía tenerlo, era un gryffindor. -Debo decirlo, lo siento pero…lo siento- dijo como disculpa encogiéndose de hombros, volteando a verla otra vez a ella y apuntándola con la varita para que se le iluminara el rostro -sé que eres amargada pero no te merecías lo de quedarte sola y lo de bestia- que bien se sentía tras soltar una disculpa. Para otras personas eso no tendría importancia ya que no tenía justificación, pero era como que expiaba sus culpas con esa frasecita, puede incluso que la siguiera molestando ahora que ya había pasado.

No le había comentado a nadie lo ocurrido por lo que no había nadie juzgándole o instándolo a pedirle perdón a Dominique ya que de haberlo hecho le habrían insistido en que fuera más empático -no seas orgullosa, Domi- separó sus brazos como esperando que ella se acercara a abrazarlo y tuvieran un felices hasta que te moleste otra vez -no creo que seas una bestia, los troll no alcanzan a esa categoría y aunque seas la más fea de mis primas sigues pareciendo un troll-bruja - y con ello se dejaba claro que aunque se disculpara no era muy bueno con las palabras, no era bueno pidiendo perdón porque para él las disculpas lo solucionaban todo, además él no era grave ni exageraba las cosas que ocurrían ni se colocaba a llorar cuando lo ofendían, casi todo el tiempo se reía y celebraba si alguno de los apodos que le pusieron era creativo.

No esperó que ella lo abrazara y él se acercó a dar un corto abrazo y apartarse enseguida para pasearse por la habitación, dispuesto a seguirla cuando se apartara.

James no se veía a si mismo como alguien rencoroso, él juzgaba según otros puntos pero no por el daño que intentasen causarle. Si era cruel, era porque si a él no le dolía el resto tampoco debía sufrir con ello -estabas sensible porque estabas en esos días ¿no?- preguntó de pronto, olvidando no solo que una disculpa no bastaba sino también lo que ella le había dicho a él, cada golpe debía hacerte más fuerte y mientras más le decían menos iba a molestarle ¿verdad? así que su cabeza se defendía de esa forma, lo atacas y él te ataca, se disculpa y luego olvidará quien lo ofendió ¿simpático no? era una buena forma de salir de las discusiones a largo plazo y de evitar ser un amargado como Molly y como la rubia que tenía en frente. No las culpaba tampoco, debía ser aburrido ser chica y en el caso de Dominique Slytherin, una casa tan fría como sus murallas que se protegia innecesariamente de todos, que desechaba a todo cuanto no perteneciera a los suyos y que se aprovechaba de las situaciones bajo un lema de astucia. Claro que él no hacía nada por hacerles sentir mejor, James aborrecía a la gente que se aprovechaba de los débiles y los maltrataba. La ultima moda era justificar el odio a los muggles con el malentendido en ese puente ¿de verdad creían que el resto les iba a creer? pasaron siglos eliminando a personas con un estandarte de pureza, con ignorando a sus propios compañeros porque ser disque-impuros y ahora solo movían las fichas para que el resto se contagiara con esos ideales repugnantes. No, James lamentablemente no creía en las excepciones a la regla.
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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Dominique C. Weasley el 1st Febrero 2015, 1:22 pm

Era una perfecta disculpa a lo James Potter, corta, sin sentido y con muchas mezclas de palabras innecesarias. Para Dominique solo bastaba una palabra, no le gustaban los rodeos y mucho menos cuando alguien hablaba con ella y se ponía a darlos sin parar ni darse cuenta que era molesto, sin embargo el hecho de no esperar una disculpa de Potter hizo que se quedara callada en primer momento y atendiera a sus palabras. Dominique alza sus cejas en un arco perfecto mientras se muestra perfectamente incrédula. Alza una de sus manos como anteriormente hizo, solo para corregirlo. —Solo un punto importante, me gusta estar sola James, pero lo de bestia… bien, ahora que eres honesto tengo que serlo, la moral me obliga, si, no lo esperaba—. Comenta encogiéndose de hombros mientras baja la varita por completo pero sin soltarla, su luz se apaga y solo quedan iluminados con la de su primo. —Si eso es una disculpa supongo que tengo que disculparte, ¿es lo que sigue no?, no tengo experiencia con esos asuntos de redenciones y madurez.

Dominique cruza sus brazos bajo su pecho mientras ladea el rostro y alza una de sus cejas, pedirle que no fuera orgullosa era como pedirle al sol de Londres que iluminara todo el tiempo o que las estaciones dejaran de pasar de una manera tan profunda, o que el invierno se fuera; imposible. Cuando abre sus brazos ella se queda en el mismo lugar como era de esperarse, no iba a abrazarlo, no quería pero niega con una sonrisa divertida cuando dice lo siguiente, niega y ve el suelo mientras apoya su peso en una pared sin dejarse caer demasiado, no conocía a profundidad la estructura de cada parte de esa casa. —¿Fea?, creo que deberías repetirte eso hasta que te lo creas Potter, sabes que no estás siendo honesto contigo mismo—. Definitivamente James no era especialista en pedirle disculpas y ella ya lo había aceptado, que lo siguiera intentado como si buscara convencerla aún más empezaba a estresarla un poco. —Y no soy un troll, puedes dejar de decirme así, James. Quizás si una bruja, o eso es lo que dicen a menudo por los pasillos, ese me causa gracia y no es del todo insultante—. Finaliza con un tono que le da a entender, como si fuera un niño, que el segundo adjetivo no le molestaba. Dominique se queda quieta cuando la abraza, la verdad no dura demasiado y ella solo alza una de sus manos finas para dar dos o tres palmaditas en la espalda de su primo, era fuerte y ella, por muy hermosa que fuera, era más fina y delgada que él. —Vale, tampoco me partas en pedazos.

La rubia emprende marcha no muy segura si su primo la seguía, lo cierto es que camina por el pasillo buscando alguna habitación en la que no hubiese entrado, la madera rechina a sus pies y ella cuida no pisar en falso cuando James da muestra de su torpeza por quinta o sexta vez en la conversación. Ella se voltea de inmediato y frunce el ceño con una mueca de evidente incredulidad. —¿Es en serio lo que me acabas de preguntar, James?—. Vuelve a girar de inmediato y a caminar con evidente precaución. —No creo que te interese pero no, no estaba en esos días y no es muy agradable que le vayas directo a una chica con ese tema, está claro que yo no soy como muchas chicas pero no creo que eso sea relevante, no creo que sensibilidades, comer helado como loca y engordar una vez al mes—. Niega como si eso fuera absurdo y justo cuando va a pisar el borde cerca de una escalera la madera de abre y Dominique tiene que tambalearse y aferrarse a una pared para no caer. —¡Mierda!


No todos pueden predecir, muchos se jactan de hacerlo a la perfección pero la verdad es que nadie conoce los rumbos que tomará la vida. Un día estas aquí, otro estás allá, el tiempo puede correr a la normalidad, pero incluso en las mejores situaciones siempre va a haber un segundo, uno solo, donde la historia pueda tomar otro curso.



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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Invitado el 1st Febrero 2015, 5:55 pm

James sonrió con autosuficiencia al escucharle decir que no lo esperaba, como si hubiera hecho entrar una quaffle por los aros del estadio de quidditch, podía incluso escuchar al público celebrar por el gran logro obtenido en esa jugada. Eso era mejor de lo que esperaba porque de estar muy muy enojada no le habría dado mucha atención y le hubiera golpeado; si, eso hubiera hecho. Pero no, le seguía hablando y ni siquiera tenía esa expresión de casi dementor. Así estaba todo bien, efectivamente estaba todo bien, incluso si le tirase el cabello ella no reaccionaría con rabia acumulada. Cuando él se disculpaba esa era una de las cosas que evitaba, que alguien estuviera muy saturado de ciertas travesuras, era como reiniciar una canción desde el reproductor, solo presionabas un botón para que comenzara otra vez.

-Bueno bueno, Molly es más fea…es cierto- aclaró levantando y dejando caer las manos, expresando que aquello no tenía mucha importancia -además no vale porque ella tiene los genes de tío Percy y tú tienes a una veela como bis...tatara….o tátara tátara abuela y lo que sea. Así es súper fácil verse bien ante el resto, ni siquiera necesitas mucho viento para que ondee tu pelo. Es como si me hiciera una cicatriz en la frente y me pusiera gafas- no es que no lo hubiera intentando, de hecho en segundo año lo hizo pero luego lo dejó cuando le dijeron que su disque cicatriz parecía otra cosa y no lo que efectivamente tenía que ser. -¿sabes? yo no creo que troll sea insultante, eres un troll muy femenino- y es que ya había quedado bajo ese apodo, quitar un apodo era algo que no podía hacer sin discutirlo en una reunión extra programada con los muchachos. Mostró su entusiasmo con una sonrisa y tal cual pensó antes la siguió, pisando cerca de las paredes porque ya sabía que no resistiría.

La pregunta había sido en serio, las chicas tenían como tabú hablar de aquello frente a los del sexo opuesto aunque ellos supieran bien de que se trataba eso. Tampoco era algo para hablarlo ya que resultaba asqueroso imaginarlo -¡Cuidad…!- intentó decir al ver que casi cae  junto con lo que quedaba de casa. Tal parecía que no llevaba tantísimo tiempo ahí, de haberlo hecho conocería que por estos lares no era de listos andar con seguridad -parece que alguien está más gorda- comentó al aire en un canturreo, saltándose esa parte donde ella estaba para pasarla. No le ofreció un brazo porque podía ofenderse, con eso del feminismo había que cuidar las palabras y gestos, sobretodo si eran de la familia porque ahí soplaban enseguida a quien había jodido con algo y las charlas de que tenías una hermana y una madre emanaban de todas partes…claro que James siempre podía evitarlo, colocar una cara de disculpa y fingir aprender la lección siempre era suficiente. -anda, vamos. No te cargaré…ya estropeaste la casa, no dejaré estropees mi espalda-dijo sin darle importancia, mirándola para que se apurara -¿Cuántas veces has venido por aquí?- observó el suelo y le apuntó las orillas del pasillo para que no cometiera el mismo error.
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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Dominique C. Weasley el 1st Febrero 2015, 6:47 pm

Las palabras de James carecían de sentido pero Dominique había decidido que prefería escucharlo decir incoherencias a que siguiera pidiendo disculpas. Había dejado ese tema en el olvido y con él todo lo que paso al día siguiente. Nada de eso quería decir que la rubia perdonara a James y al día siguiente lo estuviera aplaudiendo o hablando bien de sus tácticas en el quiddich, pero si que había logrado enterrar, por lo menos un poco, el episodio de la bestia y el chico que creía saberlo todo. Por lo menos las palabras de su primo resultaban mejores que estar en el silencio de la casa solo escuchando sus pies haciendo que la madera resuene evidenciando cuanto tiempo tiene esa casa, incluso apostaba a que tenía más de los que su tío Charlie le había dicho una vez cuando era pequeña, sentándola en sus piernas mientras ella jugaba con un dragón de peluche que solía preferir antes de las muñecas que le regalaba su madre. —Herencia de veela, y realmente no sirve de mucho, preferiría cambiar de forma, eso si sería divertido, me disfrazaría de Albus e intentaría ahogarte por la noche con la almohada—. Lo siguiente hace que suelte una risa pura, no sarcástica ni sellada a lo Dominique, esta vez es una de verdad. —Si lo haces serías como el tio Harry y te ganarías al mayor porcentaje femenino del castillo, juro que he escuchado a miles de chicas hablando por los pasillos de tu papá. No soy muy fanática de buscar en chicos la figura paterna pero todas coinciden con que el tío Harry es perfecto, seguro tienen su rostro en la pared de la edición vieja de Corazón de bruja en que salió.

Rueda los ojos cuando logra esquivar una aparatosa caída, era evidente que a Dominique no le gustaba sentirse torpe y menos frente a su familia. Sin embargo el comentario de James hace que voltee y no precisamente con una mirada muy agradable. —¿Gorda?—. Por otro lado se alarma como cualquier chica y levanta brevemente la camisa que lleva puesta, el abrigo se lo permitía, Dominique ve su abdomen plano como si necesitara cerciorarse de que seguía ahí, el ala de la mariposa que llevaba en la cadera sobresale justo cuando ella baja la prenda de nuevo y mira a James con cierto orgullo. —Si ese es tu concepto de gorda creo que te suelen gustar más las escobas del conserje que las chicas—. Dominique deja caer la prenda como si no hubiera hecho nada de otro mundo y permite que James vaya primero que ella e ilumine el camino, sigue como si nada encendiendo la luz de su varita para iluminar por su parte y pasan algunos segundos de presunta calma.

La rubia tenía sangre Weasley por sus venas y así fuera Slytherin no podía quedarse quieta, aún a las espaldas de James se le ocurre una idea y trata de cerciorarse de que no hay maderas rotas así evitaban un vergonzoso accidente, por último se confía de que su peso es nulo en comparación a muchas chicas y sin que el muchacho se dé cuenta Dominique de un brinco se guinda en su espalda aferrando sus manos a sus hombros y parte de su cuello y sus piernas en su cintura como si fuera un caballito. De pequeña solía hacerle lo mismo a Fred y a James, ellos podían con ella y hacían carreras con sus primos y primas menores encima, los que llevaban a Lily Luna siempre eran los más afortunados, la pequeña no pesaba nada. La diferencia era que esta vez Dominique tenía su varita en el cuello de su primo como una leve amenaza sin mucho sentido. —Entonces, Potter, te toca llevar a la gordita de tu prima a las espaldas, parte de tu castigo. Si me sueltas créeme que no te vas a poder parar en dos semanas, tengo varios encantamientos en mente que te dejarían sentado en la enfermería—. Comenta con un tono que mezcla la diversión con un claro deje de sarcasmo.


No todos pueden predecir, muchos se jactan de hacerlo a la perfección pero la verdad es que nadie conoce los rumbos que tomará la vida. Un día estas aquí, otro estás allá, el tiempo puede correr a la normalidad, pero incluso en las mejores situaciones siempre va a haber un segundo, uno solo, donde la historia pueda tomar otro curso.



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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Invitado el 1st Febrero 2015, 9:36 pm

Y ahí se oía una risa ¿no era totalmente inteligente? nadie se comparaba a él, podía deshacer y rehacer una escena y hacer a todos felices después de patearles el trasero. Siempre se había sentido irresistible y eso no hacía más que confirmarlo, seguro que si se instalaba con una agencia de arreglar discusiones ganaría mucho dinero -apuesto que te disfrazarías de otra chica e intentarías hacerme otra cosa- se burló, alzando las cejas con picardía. Se afirmó de las murallas pero sin demasiada presión porque así como el suelo estaba débil las murallas tampoco eran una gran fortaleza, solo las vigas mantenían esa cosa en pie y podría apostar que también había algo de magia involucrada.

La vio defenderse del insulto con aquello y sonrió negando -¿Qué es eso?- cuestionó al ver ese tatuaje que no le había visto antes, no andaba por ahí mirando de más a sus primas así que le sorprendió ver aquello. No era necesario, las chicas no entendían que ellos molestaban porque si –así como ellos no entendían que ellas se molestaban porque si-. Obviamente su prima era delgada, era imposible que se pudiera esconder el peso y a ella se le notaba con ropa, así que sin ella debía verse más -ay, no. Te dije que era casto y tú vas por ahí enseñando- se volvió al frente y continuo en lo que iba. La casa de los gritos era causa de bromas entre los mayores del colegio y de miedo para los más pequeños, cosa que era divertida porque ya no tenía nada de casa de los gritos, nadie gritaba ahí, solo aquellos que querían ir a asustar a alguien o impresionar a otros. Además, ¡estaba zonko! y las cervezas de mantequilla que estaban tan apetitosas que uno olvidaba esa vieja casa.

Se movió entre las tablas, apuntándolas para no olvidar cuales eran las que estaban malas y de no ser porque estaban junto a un marco de puerta seguro que caía porque la gorda de Dominique estaba en su espalda -¿Qué mierda haces?- se quejó, sintiendo la presión de su varita en el cuello, fingiendo perder el equilibrio y golpeándola con la pared como si hubiese casi caído. Le había pillado desprevenido y su propio corazón se había acelerado, estaba seguro de que no tenía miedo pero ese era otro cuento, asustar de esa forma asustaba al mismísimo Voldemort; o eso fue lo que se dijo a sí mismo para no sentirse tan cobardica -estoy acostumbrado a que las chicas se me tiren encima, pero no las que son de mi familia- declaró, sujetando las piernas de Dominique con una mano y tanteando su trasero con la otra -oh, lo siento, buscaba mi varita- mintió con descaro y luego soltó una carcajada -estaba en mi mano, lo había olvidado-.

Anduvo por los pasillos y no dijo nada por un rato, costaba callarlo pero ahí estaba, más concentrado en no caerse que otra cosa, podía tener fuerza pero tampoco era musculitos Potter, se cansaba. Subió por las escaleras que era lo menos seguro de la casa y se encaminó hasta el pequeño balcón que tenía la propiedad. James podía apostar que quien venía a estos sitios no era por algo bueno, él mismo solo la había utilizado para guardar bombas fétidas o preparar algunas pociones. Si tan solo se pudiese ver lo que esas murallas habían presenciado en todos estos años. Llegó a la habitación que te llevaba al balcón y tras forcejear con la puerta que lo ocultaba el frio del exterior entró, junto con el viento y la vista y luz que se necesitaba para extinguir la luz de su varita -como vaquera eres terrible-
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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Dominique C. Weasley el 1st Febrero 2015, 10:09 pm

Londres muggle, el día de su cumpleaños. Había sido la única travesura que había logrado que Albus hiciera, no quería pasar su cumpleaños con muchas personas así que solo se escapó una tarde al mundo muggle a explorar, le gustaba, le agradaba ver los matices y rostros diferentes a los de su lado del charco, igualmente conocía algunos locales, buenos que había visitado con Scorp una que otra vez solo para divertirse y hablar de la vida, de lo patéticas que eran las de otros y que harían con las suyas cuando salieran del colegio. Si alguien podía disfrutar de lo que Dominique llamaba diversión ese era Malfoy, quizás si le ponía el nombre de mejor amigo sonaría muy cursi pero lo cierto era que se trataba de algo parecido. Albus y Heeni los habían acompañado y luego de unas cervezas el pequeño Potter fue el único en acompañarla a la locura de marcar su cadera, Nott no estaba de acuerdo y el rubio mayor pensaba que era una estupidez, solo quedaba Al y Dom supo aprovecharse de su evidente protección familiar para que la acompañara. No fue doloroso, siquiera lo sintió, quedó perfecto y la chica pasó todo el sendero camino a la sala común diciéndole a Albus que tenía que haberse hecho un rayo en la frente. Afortunadamente nadie nunca lo supo y para los demás fue producto de sus recientes vacaciones, había estado ocultándolo pero con cualquier prenda o en los vestuarios era evidente que en algún momento “la verdad” tenía que salir a flote. —Un regalo, James—. No quería explicarle y sus palabras salen como si fuera un detalle obvio. Rueda sus ojos una vez más. —Ya me has visto, siempre íbamos juntos de vacaciones. Si sigues haciendo hincapié en el asunto voy a pedirle a tía Ginny que te lleve a un psicólogo muggle.

De vuelta a su posición Dominique arrugó sus gestos en cuanto su espalda dio contra la vieja pared. —¡Maldición!—. Sin embargo sostuvo el agarre y mantuvo su varita entre sus manos dándole una palmada en el hombro. —Si me caigo te voy a matar y esta vez no es broma, Potter—. Dom se mantiene recta y apegada al chico y no hubiera esperado en ninguna circunstancia que la tocara de esa manera. Su instinto hace que pellizque su hombro pero modera la fuerza, no se podía poner el riesgo y caer sobre una madera que no sabía si las sostendría lo suficiente para no caer en el piso de abajo. —Mira, James Cochino Potter, vuelves a tocarme y te cortaré la mano para lanzársela al calamar gigante y luego te buscaré para cortarte la otra y dejarla caer de la torre de Astronomía, así que… no lo intentes—. Vuelve a hundir un poco su varita en la piel de su cuello mientras frunce el ceño bajo unas mejillas evidentemente ruborizadas por la rabia.

James sigue un camino que del que ella poco tiene noción, a penas reconoce algunos senderos pero se mantiene atenta y esta vez con su varita iluminando más que cualquier otra cosa. Cuando siente que debilita su agarre lo aprieta para que reaccione, no podía negar que su broma había sido un arma de doble filo, si se caía traspasaría hasta la primera planta y no esperaba explicar sus fracturas diciendo que estaba en la casa de los gritos haciendo de vaquera encima de James Potter, aunque James quedaría más dañado que ella, bien, era una buena razón. —Vamos, James, no tan lento—. Sin embargo su tono no es de orden si no de una niña que espera ver más y que no quiere que tu única atracción cese. Entran a un lugar, parece ser el más iluminado de la casa, Annie se aferra a James cuando siente que tiene que forcejear y por un instante piensa en bajarse pero al final lo logran y la luz hace que Dominique cierre los ojos inmediatamente, no estaba acostumbrada. No hace caso a su comentario y se remueve un poco haciendo un ademán para que suelte su agarre y la libere. —Y tú te quejas más que la abuela cuando dejamos montañas de ropa sucia en verano—. Quita la presión de su varita en el cuello de su primo. —Vale, ahora suéltame, la próxima vez le pediré a Malfoy o a Albus que me lleven, seguro no se quejan tanto.


No todos pueden predecir, muchos se jactan de hacerlo a la perfección pero la verdad es que nadie conoce los rumbos que tomará la vida. Un día estas aquí, otro estás allá, el tiempo puede correr a la normalidad, pero incluso en las mejores situaciones siempre va a haber un segundo, uno solo, donde la historia pueda tomar otro curso.



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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Invitado el 2nd Febrero 2015, 4:19 am

-yo no te había visto esa cosa- se quejó sin mentir con el asunto, no había notado que tenía esa marca en su cuerpo ¿serían saludables? a él no le agradaban demasiado esos adornos, era irónicamente anticuado en esos asuntos. Tatuajes, no, él no se haría uno jamás, seguro que dolía, tanto como le dolía a los animales que los marcaran. Inevitablemente volvió a su mente el episodio de la bestia, lo mejor sería no recordárselo, porque ya luego luego lo tiraba por el balcón. Iba a hacer otra pregunta del asunto pero cuando le dijo cochino tuvo que reír fuertemente, eso le pasaba por meterse con él, por estar ahí encimándosele, era hombre después de todo y aunque nunca la hubiera visto de otro modo más que como el de un troll familia, ahora se había presentado la ocasión. No iba a comentar aquello tampoco, ya lo había cacheteado el día anterior como para que le volviera a pegar y eso de poner la otra mejilla no estaba con él, no cuando tenía la mano pesada.

-me quejo porque es cierto. Esa comparación no cuenta- advirtió apuntándola con el índice una vez que la soltó para que se bajara. Se movió y estiró como si hubiera andado con cien kilos en la espalda, sin callarse -Malfoy seguramente quiere meterse en tus bragas- dijo como si estuviera hablando del clima -los hombres somos capaces de muchas cosas por obtener una recompensa final-, si alguien se lo preguntaba a él diría que poco le importaba si ella hacía ese tipo de cosas con medio colegio o con el cadáver de Dumbledore, no era su hermana y por tanto no tenía nada de que preocuparse; ahora si fuera de Lily el asunto, pararía las orejas para asesinar a todo aquel que intente posar sus manos en su hermanita pequeña. Jamás dejaría que alguien tocara a Lily, menos un Slytherin como Malfoy, suficiente tenía con soportar a una serpiente en la familia como para además pensar en tener una comida familiar con otros -y Albus...bueno, no cuenta, es idiota desde su nacimiento. Seguro que te llevaría en los hombros por todo el colegio si se lo dices- levantó sus hombros y los dejó caer sin darle más importancia. Muchos creían que él aborrecía a su hermano, algo que no hacía, solo era su hermano y por tanto debía joderle la vida un poco, de otra forma estaría comportándose como un ñoño; aunque también era cierto que envidiaba un poco la atención que había ganado de su padre desde que entró en esa casa de traidores.

-Dime algo, ¿Albus no se ha comido a la mini-Nott?- preguntó cuando lo recordó, algo que quería saber de una vez por todas -me preocupa su sexualidad- y es que la chica en cuestión estaba demasiado buena como para dejarla pasar y eso de la amistad hombre-mujer era un mito, solo aparecía si uno de los dos era homosexual ¿y si Albus lo era? Oh joder, que le perdonen, no tenía nada contra ellos pero ¿su hermano? él debía ser quien le diera un nieto a sus padres, James estaba de todo menos interesado en tener hijos, su plan de vida era vivir, vivir y vivir, algo incompatible con la crianza de críos. -¿habías subido?- cambió el tema de la nada.
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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Dominique C. Weasley el 2nd Febrero 2015, 8:51 am

No entendía como la gente no terminaba de comprender que lo que la unía a Scorpius era un modelo extraño de amistad donde los dos no andaban de abrazos y brazaletes amistosos, solo les importaba saber que el otro era leal, nada más. Además de Albus y Heeni, de cierto modo Scorp era quien más la conocía. Desde luego ambos rubios no iban por los pasillos convenciendo a las personas de que no eran nada más, era una estupidez, no estaban en un preescolar donde la mente es tan infantil que juega con las personas dándoles un compromiso que no tienen. Lo que les faltaba a los estudiantes de Hogwarts era creer que ella estaba comprometida con Malfoy o peor, como dictaba la mente básica de James, que él quería meterse en su cama, cosa que jamás pasaría. —No seas infantil James, Scorpius es mi amigo, pero está claro que tu no entiendes eso—. Arrastra las palabras con evidente fastidio, sin embargo camina y se sienta en una mesa, parecía haber sido una peinadora antigua, solo esperaba que no se cayera. —A diferencia tuya que te conformas con el tronco del sauce boxeador en falda, yo elegiré quien se meta en mi cama cuando tenga que hacerlo—. Las palabras salieron con naturalidad porque así lo veía ella, de manera futura y eso daba a entender todo. Dominique no hablaba mucho del tema pero tampoco le parecía un tabú que, hasta el día de hoy, no se hubiera acostado con nadie. A diferencia de lo que parte de la población estudiantil decía, ella todavía era pura y casta, en el sentido figurativo por lo menos, pero no iba a perder tiempo explicándole eso a James. Sonríe inevitablemente cuando habla de Albus, o por lo menos logra curvar sus labios, su primo menor era un sol en todos los aspectos, no como el idiota de James, y no porque la cargara a todas partes si se lo pedía, Al era único, especial, dulce y el hecho de caer en un nido de serpientes fue lo que hizo que Dom se acercara tanto a él.

Dominique bufa y rueda los ojos en cuanto a su siguiente pregunta. ¿Con qué carajo pensaba James todo el tiempo?, estaba claro que con el cerebro no era precisamente. —Por Merlín, James, ¿puedes dejar de hablar de sexo? Si Albus ha hecho algo con Heeni no es mi problema—. De ser así ya se habría enterado y, desde luego, no es algo que le diría a James Potter ni aunque su vida dependiera de ello. —No te metas con Albus, posee muchas cosas de las que tu careces, y es tu hermano, ¿el protocolo de los Weasley de cuidar al prójimo ya se venció? Porque no creo que haya sido por mí. Además lo que él haga en su cama, si lo hace, es su elección. Creo que tienes un pequeño problema con el sexo, cariño y bien dicen que el que tanto habla y presume poco hace—. Suelta una risa y termina por guiñarle el ojo antes de levantar su dedo como si hubiese olvidado un detalle. —O tiene un pequeño problema—. Y hace la forma de algo minúsculo con sus dedos índice y pulgar.

—Y no, no había venido nunca, pero ya sé que es un buen lugar que no se cae y que aguanta las pisadas fuertes, además que entra la luz y eso es mejor que las sombras. Tengo que darte el honor y agradecerte por haberme traído, tu instinto sirvió un poco, eso es de celebrarse.


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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Invitado el 2nd Febrero 2015, 7:58 pm

James se rio con fuerza al escucharla, era tan chica para sus comentarios, había olvidado que las mujeres siempre respondían de igual manera, eran los típicos ‘es mi amigo, solo somos amigos’ y burradas que solo ellas se creían porque para los chicos el asunto era diferente, confiar en una mujer con lo cotillas que eran era porque no le hacían a ese género. -Llámame Infantil, Domi, pero tú eres una ingenua- dijo entre risas ya que aquello realmente le causaba gracia. Amigos y solo amigos era para los niños, para primos quizás pero no más allá, además personalmente él no confiaba en Malfoy y sus intenciones, si lo que había escuchado decir en las cenas y comidas familiares es que era de generaciones esa actitud.

-¿dejar de hablar de sexo ahora? ¿estás loca? Mira de lo que me he enterado, tu virgen- se burló un poco -así que te ven como un chico…¿eso es lo que intentas decir?- solo la estaba molestando y ella era la culpable pues le daba material para seguir haciéndolo. Sonrió al seguir escuchándola y como le molestaba, si algo realmente no le ofendía era cuando ahcían aquello, lo había escuchado muchas veces de chicas que se enfadaban cuando no les escribia al dia siguiente de una cita -puede ser…o puede que no- alzó las cejas varias veces, llevando sus manos a su pantalón como si estuviera dispuesto a sacárselo para comprobar algo -pero de todas formas, no me interesa demostrar nada, lo siento. Buen intento- ¿era desesperante? algunos decían que si y lo cierto es que estaba comportándose, no había dicho nada fuera de lugar, si lo viera su madre estaría orgullosa.

-Bueno prima, no es instinto si te soy franco. Ya había venido aquí y no eres la primera que traigo aquí- la razón para que estuviese tan cerrada la puerta era que siempre que salía, cerraba muy bien la puerta y ponía algo que trancara la puerta desde afuera. Mientras menos gente se metiese ahí más duraría y era el mejor lugar para pasar frio y ver el pueblo cuando querías engrupir a una chica. La última vez que había visitado el pueblo había sido con una castaña de Hufflepuff, en aquel caso no fue un engaño o con mentiras que consiguió llevarla ahí, de hecho era una de las pocas que le agradaban lo suficiente para ponerles el título de amiga, ni tan feminista que le asqueara ni tan rosa que se aburría. Ahora, llamarse amiga de James significaba más cosas que una simple amiga, porque como siempre había pensado las mujeres y hombres no estaban creados para tener ese tipo de relaciones, menos con tantas diferencias de género evidentes y el injusto feminismo que estaba de moda por el mundo –injusto porque ellas mismas se llamaban el sexo fuerte cuando seguían siendo las únicas que podían agredir a un hombre-.
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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Dominique C. Weasley el 2nd Febrero 2015, 10:25 pm

Hablar con James era como hablar con una pared; inservible e inútil. Sabía que no iba a sacar nada bueno de aquello y menos intentando convencer a su primo de que ella no tenía nada con Scorpius, finalmente se dio cuenta que no necesitaba hacerlo, que ambos rubios conocían su verdad y eso era más que suficiente, el lazo entre ambos iba más allá del entendimiento de mentes vacías como la de Potter y para que Dominique se sentara a dar las explicaciones y rodeos que tanto detestaba tendría que tratarse de una persona realmente importante para ella como Albus, Heeni, Calliope... básicamente ellos. La rubia rueda sus ojos fríos y se mantiene tranquila, moviendo sus pies de adelante hacia atrás, apoyando sus manos impecables sobre la madera aferrándose para no caerse y hacer un espectáculo. —Lo que digas, cariño.

Maldito. La rubia muerde sus labios con fuerza porque sabe que de hablar diría mil insultos de los cuales se arrepentiría, o terminaría por lanzarlo de una vez por el balcón y eso la condenaría a Azkaban y realmente el uniforme de los prisioneros apestaba. Dominique no hablaba del tema con nadie, simplemente porque no le afectaba, era un tópico que no había tocado en su vida porque ese "alguien" de quien tanto alardean los cuentos no había llegado a su vida, un "alguien" que pudiera domar la fiera que ella era y hacer explotar su interior de emociones desconocidas. Obviamente personas como Nott o Allie sabían del tema, son esas cosas de las que solo las chicas hablan cuando están solas, pero para Dominique no era algo alarmante, por lo menos no le incomodaba no formar parte del grupo de las piernas que se abren por alquiler, de esas que abundaban en el castillo. —Si, todo un hombrecito—. Su mirada se pierde hacia el cielo, ya le fastidiaba hablar del tema, ella era hermosa, lo sabía, no todas tenían las caderas, la tez, los ojos y la melena de Dominique Weasley, además de rasgos evidentes que resguardaba meticulosamente bajo las prendas que acostumbraba a usar. Frunce el ceño cuando Potter amenaza con mostrarle algo que ella definitivamente no deseaba ver, aunque no se alarma, sabe que su primo no tocaría esos límites, mantiene su vista fija y ríe con cierto sarcasmo negando cuando él omite esa parte estrella de su plan. —No necesito verlo, en caso de que algún día tenga curiosidad me basta con preguntarle a cualquier chica del castillo; ciega, fea o con evidentes problemas mentales.

James no había terminado de hablar cuando Dominique de un brinco se baja de la mesa con cara de asco. —Joder, Potter, y yo sentada sobre la mesa sin saber que asquerosidades habrás hecho—. La rubia sacude sus manos y solo apoya su cadera en el borde para poder reposar aunque sea en una estructura medianamente quieta en esa casa de sombras. —Aunque es divertido ser la excepción, ser tu primita entonces trae los beneficios de conocer la guarida donde atrapas a las chicas—. Dominique se aparta y empieza a dar vueltas por el lugar, no veía otro soporte que no fuera un sofá grande evidentemente viejo, algunas sillas y mesas, oh, y el balcón. Cuando ve el mueble mullido no puede evitar soltar una risa que quería ahogar. —Vale, entonces tus amigas vienen a parar aquí. Creo que no tienen muy buen gusto—. La chica chasquea la lengua y humedece sus labios finos para luego voltear de nuevo a ver a James. —Y créeme, no hay que ser virgen para saberlo—. Si, a veces podía ser igual de franca que un niño, James tenía algo de razón.


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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Invitado el 4th Febrero 2015, 3:02 am

James vuelve a reírse, ella sabía y debía notar que él no se fijaba en chicas feas, él era inclusive un poco superficial.  Pero claro entendía hasta cierto punto que dijese eso - si es que lo creía- ya que tampoco se dejaba ver con las féminas por el castillo, era su forma de respetarlas, el día que lo hiciera sería porque se tomaba a la chica enserio o porque había muchos galeones en juego ¿cuál sería la primera en ocurrir? no se sabría aun -si no fuera porque eres mi prima, diría que te entusiasma demasiado la idea de visitar aquí conmigo- jodió sin reir, con seriedad como si le hablara sin mentir, sin molestarla ¿se le pasaba la mano? realmente no, si a alguien podía molestar con esas cosas en la familia era a ella, no podía meter a otra porque le agradaban o era Molly.

-y ahí lo tienes, te sientes una excepción- se acercó un poco a ella con el objetivo principal de intimidarla ¿era capaz realmente de proponerle algo? no, no era algo que se le pasara por la cabeza; es cierto que a veces, cuando vas creciendo y tienes curiosidad son tus primas las que pueden sacarte de ellas. Ese si que era un tabú, era una de esas cosas que no se dicen, que se niegan si llegan a sugerirse y por las que se finge incluso asco, pero era algo que pasaba en la mayoría de las familias; no todos tenían la misma relación y cuando hay chicas atractivas en una familia que pasan por la edad de mostrar más piel y hay chicos creciendo con las hormonas a desbordar por alegrarse ante cualquier cosa…el resultado era miraditas más largas o de reojo.  

-Por favor, solo las vírgenes creen que la primera vez es algo asi de especial, que tiene que ser con la persona especial, en el lugar especial, en el momento especial…- hoy se la estaba pasando de maravilla con la conversación, hace tiempo que no tenía una así y ella realmente parecía pensar en lo que iba diciendo -todo eso es mentira, Dominique- nunca era el momento perfecto, nunca era muy especial, todo era expectativa y si a él le preguntaban, agradecía enormemente no haber estado enamorado para aquella vez, todo salía mal y los novatos no hacen más que equivocarse -es incómodo, porque nadie te ha visto desde esa perspectiva y nadie te dice cómo hacerlo realmente. Todo lo que creas te sirve para estar preparada solo te servirá la quinta o cuarta vez - No estaba intentando asustarla, quitarle la emoción o excitación que pudiese sentir por ese tema, solo estaba siendo franco. -Además, créeme, cuando quieres hacer esas cosas, solo piensas en que nadie te moleste- la observó bien, dándose cuenta de lo que estaba haciendo asi que en seguida alzó las manos, enseñando las palmas -emm, no me tomes en cuenta. Creo que no debería haberte dicho algo así…-


Última edición por James S. Potter el 8th Febrero 2015, 10:04 pm, editado 1 vez
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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Dominique C. Weasley el 4th Febrero 2015, 7:53 am

A pesar de la evidente cercanía Dominique no se sintió tentada a retroceder, además tenía un mueble tras sus pies, si lo hacía probablemente hubiera quedado tumbada en él. Además su orgullo era demasiado grade para permitirle darle la espalda a cualquier cosa, ella tocaba los sucesos hasta los niveles más altos y era la última en retirarse, cosa que solo ocurría cuando se hastiaba de algo en el específico, por otro lado cada oración que James dejaba salir de sus labios alojaba pensamientos en su mente que se iban transformando poco a poco y que traían ideas para responder. Su primo podía ser un entretenimiento, uno que sacaba lo mejor o lo peor de ella y que ahora descubría cuan entretenido era. Probablemente la carencia de una distancia respetable señalaba que estaban rompiendo algunas reglas del castillo y seguramente de la moral familiar. La rubia mantiene su vista en alto y sus ojos profundos y fríos se fijan en James, puede detallar unos rasgos comunes que ya había visto en su tío Harry o en la familia, sin embargo eran finos, no toscos y torpes como los de muchos Weasley.

Parte de ella sentía que podía explotar y darle una sonora bofetada, incluso peor que la anterior, James se estaba tomando atributos que no le correspondían y nadie había sacado el tema a relucir tanto como él, estaba empezando a pensar que le gustaba resaltarle lo que todavía no había hecho y que se sintiera poderoso con ese tema solo le causaba asco y un poco de repulsión. Sin embargo Dominique no era tonta y sacaba provecho de cualquier situación así que presta atención y trata de buscar todo lo “positivo”, de cierta manera, que pueda sacar a sus palabras. Ella no quería rosas, no quería bombones, tampoco flores en la cama y velas, pero no era tan simple como su primo para entregarle su cuerpo a cualquiera, digamos que ese quien era lo que contaba para la Weasley. —No necesito flores, James, creo que estas viendo muchas películas pese a tu soledad, incluso hasta más que yo, piensas que todas las chicas quieren velas y esas estupideces, seguro con las que tu sales sí, pero lo que toda chica quiere es a alguien especial. Lamento decepcionarte, cariño, de hecho aplaudo tu talento, no todas son idiotas y seguro tu las haces sentir especiales, en las nubes, como quieras. Pero al final del día solo es… un rato de sexo, no se quedarán, no hablarán contigo porque no eres ese alguien, nadie de hecho. Y si de eso se trata todo para ti entonces me alegro de no haberme encontrado con un James Potter en el camino—. Casi podía jurar que su aliento cálido se mezclaba precisamente porque Dominique había decidido no retroceder.

Ya era tarde para cuando James dijo que no había querido decir algo parecido, Dominique tenía la teoría de que en momentos de rabia o tensión los verdaderos pensamientos salían a flote en forma de palabras. La rubia suelta una pequeña risa y gira en torno a su primo poniéndose a sus espaldas, una de sus manos se posa en el hombro de James mientras que una de sus uñas marca un círculo imaginario a medida que gira, no presiona ni nada, solo roza. —¿Sabes algo, primito?, ahora que sacamos las filosofías de la vida no sé quien es más bestia, si yo que según tu soy fea y daño cualquier situación o tu, que tomas ilusiones y cosas buenas y te encargas de destruirlas. Para ti no es nada, y James Potter, eso es lo que hace una bestia, una de esas con las que me comparaste en el campo—. Si bien Dom no era tan alta si se alzaba de puntillas podía llegar al oído de su primo y finaliza su monólogo con un sonoro beso en la mejilla del mismo. —Vamos, seguro hay más que explorar en esta vieja casa—. Comenta como si nada en camino a la puerta.


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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Invitado el 9th Febrero 2015, 1:51 am

Alguien especial decía ella, cuando solo necesitabas a alguien en quien tuvieras confianza, no que fuera alguien especial. Pero bueno, cada mujer con su tema y aunque ella intentara hacerse la ruda diciendo que no le importaba tanto como a las otras el contexto, James sabía que todas al final del día querían lo mismo. -yo no uso a las mujeres, soy el usado- se defendió con una media sonrisita de esas solo tenía cuando se reía de alguien.

Sus palabras estaban lejos de ofenderle, él tenía un autoestima por las nubes si de esas cosas se trataban ¿él bestia? orgullosamente entonces, si querían catalogarlo como uno por su potencia, bienvenido sería ¿pero realmente lo era? no, él no iba por ahí mintiendo a las chicas y violándolas cuando ellas estaban indefensas, él respondía a estímulos y accedía cuando la ocasión se presentaba. Generalmente no mentía, quizás hablaba de más de sus propias habilidades y de quien era pero casi nunca acudía a las mentiras, el orgullo y honor de león se lo prohibía -hablas como si abusara de ellas, preguntale a alguna si le he ofrecido algo más de lo que obtuvieron- tampoco era tan abusivo como ella le pintaba, había regalado flores, chocolates, canciones, citas, a él le gustaba ver a las mujeres felices y eso les daba, una experiencia no un rato en un colchón, le gustaba divertirse; solo algo no podía dar y era cursilería, para él no funcionaba aquello.

-sigues siendo un troll, Domi- declaró con seriedad, siguiéndola de todas formas -podrías comenzar a gritar para hacerle honor a la casa…así confirmas que la bestiecita es otra- susurra más bajo, no para que ella le oiga sino más bien para sí mismo.  La adelanta por el pasillo y se va a mirar las otras habitaciones que en realidad no tienen nada muy interesante, siempre han sido un buen lugar para conversar, planear y esconder; lo primero ya lo habían hecho, lo segundo era imposible porque un gryffindor y un slytherin juntos e algo como eso no era una posibilidad y finalmente el esconder, tampoco sucedería porque no le daría sus ideas a otros, solo su círculo de confianza tenía la posibilidad de saber esas cosas. -no se que más quieres ver, hay unas cuantas habitaciones viejas- comenzó diciendo como guía explorador -muy viejas, con unas colchas sucias, aunque hay algún otro par que se le ha quedado a alguno y la ha olvidado en el camino- pisó con cuidado los bordes del pasillo, asomándose por uno de los marcos a otra de las salas del segundo piso -evita los armarios que hay de cada bicho en su interior, y no pienso salvar la vida a nadie hoy-
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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Dominique C. Weasley el 9th Febrero 2015, 10:19 am

James era, de por sí, una competencia fuerte, y el punto central no estaba en su inteligencia o en sus coherentes pensamientos, el punto era que su ego era tan grande que a duras penas lograba retroceder frente a un adversario lo cual lo hacía una competencia deseable junto con sus demás atributos; su apellido, su talento en el quiddich (Dominique no era tan estúpida para negar ese punto, ni en él, ni en Scorp, ni en algunos adversarios de otras casas como la chica Finnigan), sabía que era la suma indicada para que alguien quisiera llevarle la contraria, como ella, incluso como Malfoy. A Dominique no le bastaba un adversario sencillo que pudiera vencer con dos o tres palabras, a ella le encantaba la competencia y desde que empezó a dar muestra de sus notables cambios con las personas James fue el que se mostró indicado para contradecirla cuando ella no se iba a dejar dominar o callar por nadie. Dominique no sabe a ciencia cierta cuándo fue la primera pelea o la manera en la que todo empezó, pero lo cierto es que de ahí no pararon y ambos primos esperaban que el otro cediera para dar una muestra de evidente liderazgo. Sin embargo a la Weasley no le importaban los detalles de la vida íntima de su primo, ni por el asomo necesitaba saber si era detallista o si obligaba a las chicas, ese era su asunto y el prototipo que Dominique deseaba nunca se acercaría a lo que era James Potter o a la visión que ella tenía de su primo. Antes de salir, la rubia alza una de sus manos y le resta importancia a todo el asunto. —Vale, basta de los detalles de tu vida.

Dominique lo sigue ya que iban por el mismo camino, en lo personal ya no le veía nada interesante a esa casa y a menos que el patio fuera la diferencia la chica Weasley no estaba dispuesta a quedarse y a seguir gastando su valioso tiempo en vano. Asoma su cabeza por las distintas puertas y lo que ve son, efectivamente colchonetas, algunos muebles, trozos de madera, nada relevante. El comentario de James le causa curiosidad, incluso si hubiera sido por ella ya estuviera dentro de una habitación abriendo las puertas de los armarios buscando alguna aventura, solo que sus aventuras en compañía de Potter podían cambiar estrepitosamente y eso no era lo que ella deseaba. —No necesito que me salves, James—. Repite como si el solo recuerdo de esa frase le provocara una inmensa fatiga. —Si, es mejor irme, no creo que exista otra diversión en este lugar.

La muchacha no espera las indicaciones de su primo o que el baje, se dirige a las escaleras y empieza a descender a la primera planta dando por entendido que James no iba tras de ella, sin embargo escucha un ruido, una pisada que por un momento la hace dudar y voltea, solo que cuando va a bajar el siguiente peldaño no se da cuenta de la madera sobresaliente y filosa. Evidentemente tropieza pero no cae al suelo, se aferra a la baranda y cae de pie pero inclinada hacia el suelo. —¡Maldición!—. Agradecía por lo menos no haber pegado su nariz en el suelo, sin embargo una punzada peculiar llama su atención y es cuando baja la mirada y ve su pierna, el filo había perforado la carne, quizás muy poco pero la sangre que mermaba era un tanto escandalosa y si había algo que no le gustaba a Dominique era sangrar. —Jodida casa, jodido Merlín.


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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Invitado el 11th Febrero 2015, 2:57 am

-las mujeres siempre dicen eso- contesta el castaño a su prima -pero lo siento, no puedes pedirle a mandrágora que se calle y te entienda. Soy un Potter, hijo de el gran Harry Potter y de la guerrera Ginny Weasley ¿entiendes? salvo con mi presencia- comenzó a halagarse, a molestar y a jugar con su ego -ya sabes, soy tan hermoso que salvo de la fealdad al mundo. Soy tan simpático que salvo del aburrimiento a los compañeros…ya sabes, soy un Potter- Era algo que ella misma le decía, en burla porque era hijo del señor de la cicatriz de rayo pero que en ocasiones podía tomarse como un chiste y reir él mismo con ello, cuando venía el bajón era porque estaba generalmente solo y pensativo, situación que no le gustaba para nada.

—Es lo mejor, ya vete antes de que te pongas a lloriquear otra vez- sugirió mirándola de reojo, volviendo su vista al balcón ya que pensaba quedarse un rato. Ni se molestó en decirle nada porque con todas las instrucciones que le había dado podía sola ¿había ayudado a otra persona tanto así? lo cierto es que no, él no iba por ahí sugiriendo cosas a quienes no le caían como ella; esto había sido un momento de tregua porque se sintió culpable pero ya la culpabilidad se había esfumado y no tenía por qué seguir siendo buena onda.

La vio marcharse y no la siguió, buscando entre sus bolsillos algunas monedas para pasar por una cerveza antes de volver al castillo, en eso estaba cuando el ruido de la caída de la rubia llama su atención. No se preocupó, el mismo se había caído muchas veces en ese inmueble así que esto era normal. Salió de la habitación en la que se había metido para ir a ver dónde estaba la rubia y sonrió -así que no necesitabas al gran James Potter- se burló y acercó para ir a ver el daño que la casa le causó. Una tabla vieja y filosa había perforado la piel de la Weasley más antipática y por obvias razones estaba sangrando, lejos de impactarse por eso se rio bajo mientras se acomodaba a un lado de ella para sacarla de ahí de forma que no se hiciera más daño, sin evitar seguir riendo. Él siempre sangraba, igual que los gemelos y sus amigos, era normal cuando hacías juegos o apuestas que incluían riesgos así que no le asustaba verlo, los huesos rotos eran otra cosa pero era inevitable reírse porque lo sentía todo como una devuelta de la vida -Merlín está de mi parte, sigue maldiciéndome y esto te tocará otra vez- soltó al mismo tiempo que la levantaba en brazos y la alejaba de ahí para ayudarla. Según su propia perspectiva las heridas debían cerrar solas, sin magia, ya que asi como te las hacias las aguantabas pero en este caso no tenía con qué presionarla. Sacó su varita y apuntó a la zona -Episkey- dijo bajo sin pedirle permiso, él ya tenía sus 17 años y ella seguía siendo menor asi que podía hacer magia fuera del colegio -de nada, bruja- dijo quitándole totalmente la importancia al asunto. La cargó de forma que no pudiera salirse de encima y solo cuando llegó a la puerta de la salida la dejó -bien, a menos que la puerta se te caiga encima estarás en peligro. Nos vemos, fea- le pegó un zape en la nuca y con una sonrisita victoriosa abandonó la casa y a los pocos minutos, el pueblo.
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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

Mensaje por Dominique C. Weasley el 11th Febrero 2015, 10:47 am

¿Acaso era posible estar de tan buen humor siempre? Dominique no entendía como Potter tenía siempre una sonrisa, una burla, un deje despreocupado. Desde luego su vida no era tan miserable, no como fue la de su tío Harry algún día. James no tuvo que faltar por la carencia de parientes ni tener que salvar al mundo mágico solo intentando también pasar los exámenes y arriesgar miles de vidas, no, definitivamente su vida era mucho más sencilla, sin embargo la rubia no comprendía su evidente derroche de felicidad a cada rato, su risa empezaba a molestarle, cada vez que veía que se burlaba de alguien pequeñas ondas chirriaban en el cerebro de la chica causándole migraña. Si, evidentemente no lo soportaba.

Pero ahora ella no quería ocuparse ni de Potter, ni de nadie más. Su pierna emanaba sangre y evidentemente le dolía, la piel de Dominique era delicada y nada fuerte y ahora su pantalón estaba lleno de sangre haciendo más escándalo de una escena que no tuvo nada de especial, solo fue una caída. Esperaba poder llegar a tiempo al castillo para curarse en su habitación sin ser vista, la enfermería no era su lugar preferido, al contrario, detestaba ir, el olor y las personas pasando de un lado a otro para preguntarle que le había pasado no era lo suyo, además que por como corrían los cotilleos en los pasillos y sabiendo quienes eran sus familiares seguramente tendría a medio clan Weasley a los pies de su cama por una tontería, incluso al tío Charlie. Escuchar la voz de Potter de nuevo sin duda hizo que se mordiera el labio con fuerza para no soltar otra maldición, eso era lo que le faltaba, que de nuevo San Potter llegara. —Puedes irte, James—. Por otro lado este llegó y empezó a ver la herida de la rubia que inmediatamente rodó los ojos, no le gustaba sentirse débil y mucho menos ayudada por otros sin pedirlo. Quiso darle un zape por sus palabras, ella no creía en el karma ni nada parecido —Entonces de aquí a toda la vida estaré llena de cicatrices—. Comenta derrochando su evidente mal humor. Mencionó el hechizo que hizo que Dominique aguantara un quejido, internamente sintió como si los músculos se unieran y ataran a la fuerza y eso era más doloroso que la misma cortadura, sin embargo las punzadas cesaron y antes de que pudiera preocuparse por el sangrado ya James la cargaba para sacarla de la casa. —Jodido, Potter—. Susurra evitando no caer. Cuando sus pies tocan el suelo James le da un zape, ella alza su mano pero él evita su golpe y se despide con su habitual despreocupación por la vida. Dominique ya sola ve la mancha de su pantalón y se apresura por llegar al castillo, no quería que la vieran en ese estado.

La mayoría de los estudiantes no habían regresado al castillo por lo que la rubia tuvo suerte de sobra para no toparse a nadie y llegar a su sala común que estaba solitaria, solo algunos de primero que estaban absortos en sus lecturas. Dom subió a la habitación y se sentó en su cama, levantó la pierna y vio como el corte estaba cerrado, por lo menos James había sido talentoso en algo que no fuera el deporte y las chicas, debía felicitarlo, mentalmente nada más. Limpió el exceso de sangre y se cambio la ropa para empezar a leer un libro tapando con las sabanas la pequeña línea que aún se formaba. Heeni llegó seguida de Albus, le empezaron a contar sus anécdotas cosa que la entretuvo y la hizo cerrar el tomo que leía. Dom no se paró de la cama y asintió cuando sus amigos lamentaron que no hubiera estado, para ellos Dominique no había ido a Hogsmeade y así se quedaría el asunto.


No todos pueden predecir, muchos se jactan de hacerlo a la perfección pero la verdad es que nadie conoce los rumbos que tomará la vida. Un día estas aquí, otro estás allá, el tiempo puede correr a la normalidad, pero incluso en las mejores situaciones siempre va a haber un segundo, uno solo, donde la historia pueda tomar otro curso.



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Re: Un lo siento debería bastar, Dominique C. Weasley y James S. Potter

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