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under the silence - Miles

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under the silence - Miles

Mensaje por Rosy E. Aldridge el 17th Febrero 2015, 3:42 pm

Tenebroso. Todos juzgaban por el nombre pero no muchos se acercaban a comprobar las maravillas que unas cuantas sombras esconden solo para proteger de los ojos humanos sus verdaderas bellezas. Desde el primer curso a todo estudiante de Hogwarts le plasmaban una imagen oscura del Bosque Tenebroso que, por su mismo nombre, estaba prohibido para cualquier miembro de las casas del castillo. Solo podían ir con supervisión adulta y quizás con algunos profesores cuando las materias lo requirieran y eso en un caso extremo. De resto el bosque era eso, el lugar prohibido que solo pisabas si deseabas tentar a espaldas de los demás la suerte que te rodeaba.

Rosy había entendido las cosas bien desde un principio, a ella le gustaba seguir las normas, era tímida y fácilmente pasaba por alto, por lo menos en sus primeros años. De no ser por la túnica que ahora lucía que dictaba sus labores de prefecta seguramente estaría al margen ya que no consideraba suficientes sus habilidades para sumarse al equipo de quiddich de la casa de los tejones. Nunca pasó por su mente visitar el Bosque Prohibido, sin embargo cuando estaba en su quinto curso una especie de adrenalina hizo que se escapara a mitad de la noche. Los ojos grises de la muchacha miraban todo con curiosidad, siempre tenía su varita en alto, dispuesta a atacar si era requerido, además un leve lumus iluminaba sus alrededores para no perderse. Esa noche descubrió un pequeño claro en medio del bosque que otros usarían después, también árboles frondosos y espacios vacíos donde la luna se colaba e iluminaba con todo su brillo. Le gustaba, le parecía mágico y fue así como hizo visitas concurridas al lugar, visitas que fueron aumentando cuando descubrió plantas que podía investigar y sumarle a su recetario, Avy lo sabía y eso le ayudaba a estar un poco más confiada, además que antes de irse siempre le avisaba a su amiga Alice, y aunque esta insistía en ayudarla Ross siempre se negaba, no quería aburrirla.

Pasada la cena, y sabiendo que le tocaría ronda esa noche, Rosy se escabulló por los pasillos y fue a parar al Bosque, aún llevaba su uniforme y trataba de frotar sus brazos sobre la tela de la túnica, estaba haciendo frío, a escondidas llevaba un bolso, su recetario y un poco de agua era lo más importante, iluminaba el sendero y su iris claro se fijaba en el suelo con el cuidado de no tropezar con las raíces que sobresalían de los árboles. La chica gira su rostro cuando escucha el baile de las hojas que tropiezan entre sí por el fuerte viento, no sabe diferenciar si se trata de soledad o una compañía misteriosa, sin embargo ella no temía, por lo menos no a los extraños, su verdadero temor era que algún profesor se plantara frente a ella y le quitara puntos a su casa solo por su responsabilidad. Rossana vuelve su vista al camino y sigue en lo suyo, a veces se inclina frente a los arbustos esperando encontrar algo nuevo que poder identificar.


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Re: under the silence - Miles

Mensaje por G. Miles Wittler el 18th Febrero 2015, 4:58 pm

-Miles ¿Puedes cubrirme?- Le pidió un amigo haciendo señales de 'por favor'. Ese día había sido un rejunte de todo, clases, entrenamiento, correr de un lado para otro para tener los deberes para el otro día, y se había ido de una corrida a Honeydukes a comprarle dulces a su hermana. El chico no solo estaba cansado, no daba mas e incluso le costaba caminar. Cualquier persona hubiera dicho que no, era lo mas común, ser prefecto implicaba hacer guardias no se podían escapar de esos, era la compensación de tener ciertos privilegios. Estaba bien decir que no, había sido un día duro, si se lo explicaba lo entendería, cualquier persona entendería que su mente solo podía pensar en una cama o una almohada o cualquier cosa que implicara estar en posición horizontal. —¡Claro! Sin problemas— Contesto con una sonrisa, y fue a dormir una siesta para poder sobrevivir a ese día, pero al llegar noto que todo su lado era un desorden y cuando acabo por terminarlo, ya era la hora del turno que no le tocaba hacer, pero que lo haría. Al bajar a la sala común aún había personas estudiando, hablando o pasando el tiempo. —No se queden hasta muy tarde— Les dijo como despedida y salió de la sala común.

Camino sin problemas por lo corredores, si bien había tenido que pagar un castigo por hacer su guardia, Filch y su gata, Miles caminaba con las manos dentro de los bolsillos de la túnica y un gorro que apretaba su cabeza. Pasaron un par de horas y no hubo ningún incidente que notificar, si había habido uno, pero eran de segundo y cuando le rogaron tanto que no dijera nada, Miles termino diciendo que se callaba si regresaban a su sala común en ese instante, y los escolto para asegurarse de eso. El problema no estaba ahí, sino en que hacer con tantas horas de aburrimiento. Podría volver a su cuarto nadie notaría que allí no estaba, casi nadie reparaba en las camas vacías. Hizo una mueca, pensando en sus últimas palabras. Rosy no estaba en su cama cuando él se había ido, y en realidad, no la había visto desde el almuerzo. —¿Que tan difícil puede ser encontrar a alguien?— Se pregunto para si tras deducir que su amiga tenía que estar en su ronda. Miro el reloj nervioso, no encontraba a la morocha de su mismo curso por ningún lado. Debe haber ido a dormir, pensó para tranquilizarse, y observo por una ventana como lo que quedaba de luna alumbraba el bosque. le recordaba a esas noches en las cuales, en Nueva Zelanda, salían a jugar quidditch, él solo se había animado una vez, y el resultado había sido una pierna rota a causa de una bludger que nunca fue detenida, pero Miles no dudaba en decir que no había sido para nada aburrido. Se puso en guardia al momento que tomo la decisión, siendo tan pésimo mentiroso como él, si alguien le preguntaba en que andaba, seguro no iba a poder mascullar algo con sentido.

Salió al campo con la escoba en la mano, y un casco en la otra por las dudas, sabiendo que Alice no se haría problema de que Miles hubiera tomado su casco prestado, posiblemente si pondría el grito en el cielo y uno de sus cazadores llegaba con la cabeza mirando para otro lado. Voló un rato en la oscuridad, pero no era muy entretenido, en el campo no había nada con que pudiera chocarse, por lo tanto fue en escoba hasta penetrar en el bosque. ¿Que era lo peor que podía pasar? Esquivo casi todos los árboles sin problemas, y el resto, tras maniobras de último momento los logró pasar. Después de un rato ya lo hacía todo con naturalidad. A lo lejos diviso un claro, y sonrío para si mismo. De nada vale intentar, si no lo intentas en serio, pensó, mientras dejaba de agarrar la escoba para apoyarse en ella y ponerse de pie. Con sus manos rozando el mango, apoyo primero la planta de un pie, luego la otra, y luego se paro sintiendo el viento golpearle por todos sus costados. Era como estar en una tabla, pero en vez de estar en el mar, se estaba en el aire. Lo que vino lo predijo. El árbol frente a él, lo vio, de eso estaba seguro. Lo que no se le ocurrió fue una idea para frenar sin matarse. Termino en el yendo directo al árbol y cayendo de espalda. —Auch— Dijo cuando acabo todo se quedo quieto. —Creo que esta vez si me quebré algo, auch— Hablo para si mismo, y decidió quedarse ahí al ver que le dolía hasta mirar el cielo.


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Re: under the silence - Miles

Mensaje por Rosy E. Aldridge el 20th Febrero 2015, 9:50 am

Curiosidad, quizás si le preguntaran a Alexander y a Eloise ellos también estarían de acuerdo con que ese adjetivo podría definir por completo a Rosy, incluso ahora cuando había pasado de la chica de trenzas castañas y vestidos anchos a una hermosa chica de caderas definidas y brillantes ojos grises. Aún de pequeña, Rosy metía sus narices en todos lo que podía, incluidas situaciones que no tenían nada que ver con ella. A la castaña le gustaba salirse de su cama temprano para ver si el amanecer era el mismo cada día, o incluso se ponía sus botas de invierno para ir al jardín y ver si el crecimiento de sus flores había avanzado. Le gustaba explorar su casa, de hecho para ella nunca fue lo suficientemente pequeña para dejar de hacerlo y cuando estuvo más grande pensaba que podía haber alguna pista de sus verdaderos padres en el sótano. A veces esperaba tras la puerta del estudio de su padre a que este saliera solo para escuchar los nuevos avances de la ciencia, Alex no se molestaba y la subía en sus piernas cuando la encontraba tras la puerta donde la niña iba a parar en el suelo por falta de equilibrio. Cada vez que su madre estaba con sus amigas Rosy insinuaba que jugaba pero la verdad es que alzaba sus ojos de vez en cuando para saber de quién estaba hablando esa vez. No sería entonces loco pensar que Rossana había dado a parar en el bosque la primera vez al tratarse de pura curiosidad, solo que la castaña era tan responsable que prefería pensar que había sido por ir a buscar hojas que le sirvieran para sus investigaciones o para llevarle a Avy la próxima vez que la viera en lugar de admitir que estaba un tanto demente al pisar el interior del lugar por meras ganas de saber cómo era en realidad. De alguna manera y otra no se arrepentía, en algún momento eso fue exactamente lo que quiso hacer.

Había recolectado un total de dos plantas que desconocía y que, a juzgar por su color, alguna propiedad tenían, podía ser buena o mala y por esa misma razón Rossy no se aventuraba a ser ella quien lo descubriera sola a mitad de la noche. Abrió el libro que reposaba en uno de sus brazos y dejó caer las hojas en un espacio vacío, quizás al día siguiente podría ir a la enfermería a que su amiga le dijera de qué se trataba y si era algo peligroso o algo de lo que no tendría que preocuparse. De resto no había conseguido nada verdaderamente útil y Ross empezaba a decepcionarse un poco, no había pasado suficiente tiempo y de ser así tendría que volver al castillo. Sabiendo que tampoco podría saltarse las normas escandalosamente, la chica decidió darle una pasada al claro que tanto le gustaba, parecía ser el oasis de ese bosque y saber que ella había sido una de las primeras en descubrirlo (quizás no fuera así pero en su mente lo era) la hacía sentir sumamente especial. Dirigió sus pasos mientras guardaba bajo la túnica el cuaderno, no faltaba mucho y en menos de unos diez minutos ya estaba llegando a ese punto donde la luz y la oscuridad se mezclaban en una perfecta armonía. Rossana se mantuvo de pie buscando con la mirada el lugar perfecto para sentarse y organizar el trabajo que había hecho, cuando su oído escuchó un rápido movimiento mezclado con el viento, su iris grisáceo se alzó y pudo ver entonces una figura encima de una escoba que no iba como es usual, iba de pie y a una velocidad escandalosa. Ella no demora en estudiarlo, tenía en alguna parte el color amarillo de su casa, cabello castaño, estatura promedio, complexión fuerte; ¡Merlín, era Miles! ¿Pero que podía hacer él ahí?

Desde luego Rosy acostumbraba a estar con sus amigos, especialmente con él y con Alice pero n esperaba verlo en su claro. Sin embargo lo que sucedió después cambió por completo las dudas y la hizo actuar de inmediato, no había terminado de parpadear cuando el cuerpo del puffer dio de lleno con un árbol haciendo que callera de su escoba directo al suelo. Los instintos de Rossana se activaron de inmediato y corrió tan rápido como podía, a veces no toleraba los vuelos en escoba por eso, eran muy peligrosos así que la castaña había sabido subsistir tras los vestidores de dos amigos que morían por ese deporte. —¡Miles!—. En cuanto estuvo cerca se dejo caer al suelo apoyándose de sus rodillas cerca del rostro del chico. —¡Por Merlín!, estás loco—. Rosy dejó que sus cosas en el suelo y posó su mano sobre el brazo de su amigo. —Tienes que… tienes que moverte, Miles, poco a poco para saber en donde fue el golpe mayor, ¿sí?, yo estoy acá contigo, te voy a ayudar.


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Re: under the silence - Miles

Mensaje por G. Miles Wittler el 21st Febrero 2015, 12:25 pm

Mas de una vez había caído, tropezado y lastimado, Miles recordaba a la perfección las preguntas que le hacían las personas cuando estaban cerca de él. ¿Que te duele? En ese momento, todo. Busco algún punto en particular. Nada. ¿Clasifica tu dolor del uno al diez? Posiblemente cinco, el chico era valiente, nunca decía cuanto le dolía en verdad. Podría quedarse ahí, sopeso por un buen tiempo, quedarse ahí, acostado, sobre un incomodo matorral, hasta que se sintiera mejor para levantarse e ir a la enfermería donde la señorita Breckenridge lo curaría en un momento, sin necesidad de explicar que estaba en el bosque prohibido, haciendo una idiotez. Se quedo ahí escuchando el silencio un momento, hasta que escucho unos pasos acercarse. Podía ser un profesor, si era un profesor estaba muerto. No sonaban como pasos de animales, le hubiera gustado que sonaran como tal. Al poco tiempo un voz se hizo notar en la oscuridad, y Miles soltó el aire sin notar que lo había estado conteniendo desde que escucho lo ruidos. Por una parte se lleno de alivio, y por otra se tenso un poco. Desde que había ingresado al colegio, o mejor dicho, desde segundo año, siempre habían sido tres. Rosy, Ali y Miles, de esos tres, Rosy había tomado el puesto de la prudente y responsable. Todos teníamos nuestras responsabilidades, Ali era capitana del equipo, Rosy y yo eramos prefectos. Todos la asumíamos con responsabilidad y nos hacíamos cargo de los nuestro, pero si se hacía una comparación, Rosie era la sensata del grupo. Mientras Ali y él hacían bromas, tomaban algo de riesgos, ella siempre daba su punto de vista sobre lo que sería correcto y lo que no, o que tan lastimados se podía salir de todo eso. Escuchar su voz, en ese momento, era tan bueno como tan malo. Bueno porque no acabaría castigado, malo porque la morocha se preocuparía, quizá demasiado, y eso no le gustaba al neozelandes.

—Tranquila Rosy, estoy bien, no fue nada grave— La calmo dibujando en sus labios una sonrisa. —Pero gracias por no preguntar mas si estaba loco, ya lo afirmas directamente— Bromeo un poco desde el piso, y al escuchar sus indicaciones, supo que nada de lo que dijera la calmaría. Respiro profundo y se sentó de golpe. —Ves, estoy bien...— Comento con la vitalidad normal en su voz, y comenzó a irse de costado. —... quizá un poco mareado— Agrego junto antes de terminar de caer, sin atinar a usar sus reflejos para poder mantenerse sentado. Dicen que el tímpano tiene algo que ver con el equilibrio, según Miles, su tímpano estaba destrozado, pues era de esas personas que se mareaban rápido cuando se paraban de golpe, o cuando se subían a un autobús, como el autobús noctambulo, experiencia que el joven no deseo repetir nunca mas en su vida. Una vez le bastaba para desear caminar desde Rusia hasta Portugal. Por lo tanto, tras esa caída, hacer lo que había echo, era una locura, no porque estaba su amiga a su lado, sino porque ahora sentía que todo el mundo se movía a su alrededor, y para quien no vivió esa experiencia, apestaba. —Ahí me levanto— Le dijo a Rosy, y su voz tembló, así como las palabras tenían una tonada que no tendrían si las dijera un día común. Si bien era de noche y poco se podía distinguir de los árboles, hasta el ruido de las hojas daba vuelta en su cabeza. Haciendo imposible que pueda llegar a una conclusión razonable en ese preciso momento, por lo tanto deseo con todas sus fuerzas que a Rosy no se le ocurriera ir por ayuda. Si iba por ayuda, estarían en problemas lo dos. Opto por incorporarse poco a poco hasta quedar sentado, y paso sus manos por la cara, hasta colocarlas a cada lado de su cara con los ojos cerrados, aún esperando que todo se quedará quieto.

—¿Qué estas haciendo aquí? Te creí dormida— Pregunta para ver si un poco de distracción lo ayudaba con su estado de ánimo. Porque no era común que su responsable amiga estuviera en el bosque prohibido a esas horas de la noche, era como una locura, no era propio de ella a su parecer. Al final las cosas parecieron quedarse mas quieras y ayudándose de una rama comenzó a pararse, hasta quedar apoyado en sus dos pies. —Ves te dije, estoy bien, solo me senté demasiado de golpe, sabes que siempre me hace mal— Explica alzando la mirada tratando de calcular cuanto había desde donde se había chocando con el árbol hasta el piso. Ya de pie pudo notar un poco mas sus musculos y los lugares donde en realidad dolía. Se observo el brazo que tenía un corte grande y sangraba, y que, además, tenía hojas de árboles pegadas donde ya la sangre comenzaba a secarse, sin contar la tierra. En su pierna pasaba algo parecido, pero el corte era un poco mas profundo y sangraba a chorros. Intento dar un paso hacía la luz para ver mejor, pero su cuerpo tembló sin poder aguantar mucho mas el peso. —Creo que solo tengo dos cortes graves, un golpe en la cabeza, y me doble el pie— Comentó buscando un lugar donde sentarse, para poder respirar un poco, sentía que había sangre por todos lados. —En que estábamos, ahh si, ¿Cómo estas?—


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Re: under the silence - Miles

Mensaje por Rosy E. Aldridge el 21st Febrero 2015, 11:28 pm

Eran un trío divertido y no precisamente porque fueran el alma de la fiesta, eran un trió divertido porque cada uno tenía cosas con las que se complementaban a la perfección; eran los tres elementos diferentes de la balanza, los dos extremos y el equilibrio. Alice era uno de los extremos; divertida, llena de vida, alegre y alocada, hacia lo que quería como quería y cuando quería, apoyaba a los que amaba y se arriesgaba siempre que podía, era una chica fugaz como lo que tanto practicaba y amaba, el quiddich. Rossana por su parte era el otro extremo, cuidadosa, responsable, delicada, siempre pendiente de los demás y pensando en otros antes que ella misma, muy de sus libros y de sus cosas. Finalmente estaba Miles, él era el punto medio entre esas dos chicas, vivía al extremo como la chica Longbottom pero también era precavido cuando quería, estudioso pero no para dormirse en la biblioteca como muchas veces le había pasado a Rosy, en conclusión eran el grupo ideal y aunque muchos pusieran en duda la duración de su amistad pese a sus diferencias, ellos tenían por seguro que eran las mismas las que sostenían lo que eran. Ahora estaban en una situación que Ross pensó que no pisaría en mucho tiempo, le tocaba demostrar sus dotes maternales con Miles pues este parecía haber tocado un punto de una de sus tantas locuras y ella, afortunadamente, había sido la única que había presenciado todo aquello, además que estaba claro que solo le quedaba la opción de ayudarlo, jamás lo delataría y estaba lejos de sus bases morales dejarlo solo en medio del bosque. Pero Miles era terco como el solo y nunca permitiría que Rosy se ocupara de él o que expresara su preocupación en su punto máximo. —¿Seguro?—. Ella no estaba segura si se lo preguntaban y estuvo cerca de ayudarlo a que se sentara pero sabía que el castaño no iba a dejar que lo hiciera y ella no quería presionarlo, Rosy podía llegar a ser muy exasperante si se lo proponía y personas como Alice ya lo había experimentado. —El mareo es normal, te diste con un árbol, Miles, no con un oso de felpa que vino a abrazarte—. Pero su muestra de humor no salió como esperaba, estaba nerviosa y era palpable.

—No, vine a… buscar algunas plantas, ya sabes cómo soy—. Menciona rápido mientras se mantiene cerca de su amigo por si este siente algún tipo de debilidad. Cuando Miles termina de enderezarse, Rosy ve las heridas, y vaya que no fue una simple caída, de por sí la sangre era escandalosa y ahora parecía querer manchar cada parte visible de la ropa de Miles, los cortes eran profundos, seguro por la mezcla de madera, tierra y muchas hojas que ahora se mezclaban con la piel queriendo infectar los cortes. Rossana abre sus ojos grises como si pensara que el muchacho estaba más loco de lo que ella había considerado en un inicio, en parte era así, no se tenía que saber mucho de medicina para darse cuenta que si se descuidaba los cortes se iban a poner peor y ante el dolor tendría que ir a enfermería donde ambos podrían ganarse un castigo severo que le costaría puntos a su casa. —Oh si, casi nada según tu—. Quizás la joven no fuera nada desagradable ni grosera pero cuando quería podía ser muy sarcástica y eso no le molestaba. Nota como los ojos de Miles buscan algún lugar y ella logra ver una roca alta cerca del claro y un pequeño y delgado riachuelo que por ahí corría, si sus rápidos cálculos no le fallaban tendrían frente a si buenas herramientas para hacer una cura rápida. —Ven, apóyate de mi y vamos a esa roca, prometo contarte como estoy y no preocuparme tanto—. L o último no era del todo cierto pero era un trato justo y fue la única manera de que ambos fueran paso a paso a orillas del pequeño río donde Rosy pensaba ayudarlo de una manera muy improvisada. —He estado bien… ya sabes, con los deberes y esas cosas, visitando a Avy a la enfermería, ya sabes, siempre es interesante ayudarla—. Desvía un poco sus gestos, parecía que buscaba ubicar a su amigo de una mejor forma pero lo cierto es que no podía dejar de pensar en el asunto de la enfermería, Avy y su padre desconocido. Por otro lado eso ahora no era una prioridad así que la castaña ayuda a Miles a sentarse y ella se inclina al riachuelo probando el agua con su dedo índice. —No está tan helada.

Rosy dejó sus cosas cerca de la orilla y se quitó la túnica a pesar del frío, quedaba solo con el uniforme y la impecable camisa blanca a la luz, subió sus mangas y abrió su bolso, tenía una pequeña botella y quizás con la tela negra podía hacer algo hasta que llegaran a la habitación y pudiese evaluar a Miles sin tener que pisar la enfermería. —Entonces, necesito que me ayude señor Wittler, porque esta noche su amiga es su enfermera y necesito que sea un buen paciente y colabore, ahora, ¿puede subir un poco el pantalón para ver todo el corte?


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Re: under the silence - Miles

Mensaje por G. Miles Wittler el 6th Marzo 2015, 5:10 pm

Siempre esta la famosa frase de que quien no arriesga no gana. En cierta forma, así veía un poco la vida. Para Miles no estaba mal tomar algunos riesgos en la vida, no era de salvaje, ni de idiota, ni de demostrar que tan valiente era, era probarse a si mismo hasta donde podía llegar, y para eso, solo había una sola cosa por hacer, y era probar. Golpes tras golpe se había dado muchas veces probando si era capaz de hacer cierta cosa, hoy había sido probar una forma de vuelo, probar si podía volar parado en la escoba, mañana podía ser otra cosa, pero, según él, no había forma de saber si uno era capaz, si no se daba un paso adelante. Tenía agallas, y eso sumaba puntos, y no le importaba salir golpeado, siempre había cura para eso. Él era así, y le gustaba su forma de ser, olvidarse un momento de pensar en que iba a pasar, pues, cuando se trataba de algo importante, solo motivaba a los cobardes. También había una realidad, para Miles el peor mal era perder a las personas que amaba, no temía a la muerte o a salir lastimado, su mayor prioridad no era el mismo, sino que eran los demás. Ninguna vida valía menos que la de él, y si, había que arriesgarse, pero sin poner a las demás personas en peligro, y esa era una de las razones por las cuales se había visto solo en esa noche y en el bosque prohibido. Sabía que Alice no se negaría, pero podría ser ella quien ese mareada, y deseando no haber salido del castillo, y eso no se lo iba a permitir, eso sería demasiado malo.

Ríe ante el comentario de Rosy, pero no puede identificar si era porque estaba mareado o porque si en ese momento se reiría de cualquier cosa que la castaña dijera. —Un oso de felpa... ha sido buena— Reconoce aún entre risas, y se deja ayudar para llegar hasta la roca, donde se sienta, y, cuando lo hace, siente todos los dolores en su cuerpo, pero sin arrepentirse, todavía. Le sonríe a su amiga mientras prepara todo para ayudarlo. Miles no era de esas personas orgullosas que no aceptaban ayuda, pero era prudente en algunos aspectos, por ejemplo, en este. Si Rosy lo ayudaba y él acababa yendo a la enfermería Breckenridge notaría que la mano de otra persona había pasado por ahí, y eso significaba que ambos debían explicar que estaban afuera y él porqué, lo que posiblemente acabará con un castigo para ambos y menos diamantes en el reloj de la casa. Los dos eran prefectos, de cierta manera, no se lo podían permitir. —Rosy, no...— Le dice cuando ve que se agacha en la orilla y arremanga sus mangas antes de hacer su pedido. —Deja, sientate a mi lado un rato y después me acompañas a enfermería, les decimos que me caí, que en parte es verdad, y que me viste entrar al castillo, pero no te metas en problemas por esto. Que al menos uno de los dos salga sin castigo, ¿Quieres?— Sabía que, lo mas probable, era que Rosanna se niegue a quedarse de brazos cruzados, por lo tanto se vuelve a poner de pie y se acerca a la orilla de riachuelo, donde se limpia las manos y se las lleva a la nuca. Estaba helada, por lo menos para él, pero algo tan frío en su cabeza, siempre le venía bien para despejarse.

—Vamos, no compitamos para ver quien es mas necio, pero si me ayudas tendrás que explicar que hacías acá fuera y no estoy muy seguro de como lo tomen los profesores el echo de que dos prefectos hayan rompido muchas reglas, en tan solo un par de horas— Además de que, de cierta forma, podía explicar como acabo en el medio del bosque. Según las reglas no se podía entrar en él, pero nadie había prohibido que se volara sobre él, Miles simplemente podía decir que se le pareció ver a un estudiante y se cayo, pero si los encontraban, quien mas estaría en problemas sería Rosy, y eso, no le hacía mucha gracia, por algo estaba solo en esa noche. —De verdad— Asegura mirando a la joven con fijeza, pero sin perder esa sonrisa tan característica en él. —Si quieres podemos hablar un rato hasta que sea mas cerca del amanecer y de ahí vamos al castillo, estaré bien— Sabía que eso era mentira, tanto como sabía que su amiga no le iba a creer y por eso decide que mejor era cambiar de tema. —¿Cómo te ha ido con Avy el otro día? Nos has dicho que fuiste a verla, pero no nos contaste tanto, generalmente sueles contar todo lo que aprendiste por mas que ni Ali ni yo entendamos algo de lo que estas queriendo decir— Bromea, pero haciendo la pregunta en serio. No le gustaba que la atención este sobre él.


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